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XI. OTRO VOTO EN CONTRA
Todo cuanto queda dicho está personificado por la
biografía, temperamento, obra y especialmente pensa-
miento de los mejores escritores limeños. De un modo u
otro todos ellos vivieron posesos, inclusive en la distancia del
obligado o el voluntario destierro, por el peso de la historia miti-
ficada que, a la manera de la piedra de Sísifo, debieron sobrellevar
en el ascenso a la verdad o a la belleza. La existencia de estos
hombres y su relación afirmativa o negativa con el anonadante
pretérito es una clave para explicar el sentido de su producción.
Porque nadie que nazca, crezca y madure en Lima está libre de la
enajenación de la Arcadia Colonial, saturación del ambiente con
recuerdos animados y lancinantes, y también emboscado lazo que
custodia las salidas hacia la plenitud sin entorpecedoras nostal-
gias. Sólo unos cuantos lograron conjurar el hechizo y sortearon
las trampas, ya lo veremos.
Se ha dicho antes que no son los monumentos los grillos de la
alienación sino una ideología -que como señuelos emplea esos y
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